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Mi Milagro

  • Escrito por  por Mónica da Silva
  • Martes, 04 de Julio de 2017 18:04
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monica da silva america

Por Mónica da Silva (@monida)

 

Corre el 2017 y los milagros parecieran cosa exclusiva de la Biblia o de cuentos mágicos de Alí Babá.

 

Pero ocurren hoy en día y hay que estar agradecidos infinitamente por ellos.

 

Después de unos años muy obscuros, donde las malas rachas (sí, en plural) no dejaban ganas ni para escribir, y después de mucho intentar y fracasar, la idea de un bebé era muy vaga, como ver a medias una montaña entre neblina intensa.

 

Pero los tiempos de Dios son perfectos y en febrero, llegó Fátima a nuestras vidas.       

 

De hecho, vivimos el Centenario juntas, aunque ella aún en la panza (sí, casi como los comerciales).

 

Con suerte, será americanista y compartirá la pasión de sus papás.

 

Conozco muchos casos en los que el padre le va a las Chivas y el hijo, al América o viceversa.  Incluso, algunos que acaban detestando el futbol.  No sé a qué se deba, pero tengo la firme intención de que no me pase, porque quiero contarle a mi hija la historia de los Cremas, cómo se convirtieron en el mejor club de México y el porqué del ‘ódiame más’.

 

Quiero que vea videos de Reinoso, de Zague, de Cuau, de Tena; que comprenda que un ídolo es más que un jugador con calidad y que es un conglomerado de cualidades integrales que incluyen la disciplina, el ejemplo, el ser buena persona o al menos, tener un poco de carisma y respeto absoluto por la afición y por el juego mismo, sin dejarse cegar por la fama y el dinero.

 

Contarle la historia de cómo su mamá estaba profundamente enamorada del ‘Bam Bam’ Zamorano y el porqué su abuelo (QEPD) le decía que estaba ciega.  Platicarle la aventura de cuando mami se fue a la final del 2002 con su tío Francisco (desveladísimos después de una boda) y lo emocionante que fue siquiera acudir a dejar el corazón, cuando el marcador iba 2-0 en contra, para después resolverse con ese sublime partido de vuelta.

 

Que espere con ansias un mundial, que le duela cuando uno de los grandes se retire, que sepa manejar las derrotas con inteligencia sin dejarse cegar por la pasión, así como sepa disfrutar de las victorias sin burlarse de sus oponentes.

 

Que aprenda que irle al América no es cosa fácil, que requiere un carácter y fortaleza especiales, siempre acompañadas por un dejo de soledad (al tener muchos más ‘enemigos’ de lo normal) pero también de una sana soberbia, resultado de un bagaje como el que cargan las Águilas.

 

Espero que se vea hermosa de amarillo y que le toquen mejores uniformes que los de la última década.

 

Deseo que se maraville al ver el Azteca lleno en una final y me grite con una sonrisota: “¡Mamá, somos campeones!”

 

El sueño de compartir algo tan mágico como el futbol con mi milagro, ya está a la vuelta de la esquina.   Y lo voy a disfrutar al máximo, como seguramente tú ya lo has hecho.

 

Si le acaba gustando el ballet, ya qué le voy a hacer. =)

 

 

 

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